Apoyar y facultar a las personas para que participen responsablemente en el autocuidado es una parte importante de la práctica diaria de los farmacéuticos en todo el mundo. El autocuidado abarca todo el espectro del bienestar desde la prevención de enfermedades hasta la gestión de síntomas y dolencias comunes. También abarca intervenciones, que van desde el asesoramiento sobre medicamentos sin receta y dispositivos médicos (a menudo descritos como “de venta libre”) hasta la educación sobre dietas saludables, higiene y prácticas de atención plena.1 La capacidad de participar en el autocuidado faculta a las personas para actuar sobre su propia salud y bienestar y fomenta la inclusión de sus aportes y necesidades específicas, al tomar decisiones del cuidado de la salud. El autocuidado faculta a las personas y las sociedades para transformar la salud. Además, para promover la equidad en materia de salud, se necesita alfabetización sanitaria y existe un considerable margen de mejora y de mayor investigación en este campo.
Empoderar el autocuidado: Un manual para farmacéuticos